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¿Quien fue Jack el Destripador?


El fin de semana pasado terminaba con la lectura de Otoño de Terror, de Tom Cullen, libro documentado sobre los asesinatos de Jack El Destripador. 

Me llamó la atención que, a día de la fecha, se desconozca quien fue aquel asesino y se tenga tres posibles sospechosos. Entre ellos, el más probable era un hombre que acabó suicidándose arrojándose al Támesis

Pero lo que me resultó curioso fue la razón de tales crímenes. Una teoría, bastante documentada, abonaría la idea de que dejar a sus víctimas a la vista de cualquiera y de manera tan desfachatada era una forma de provocación para el mundo. 

Al parecer, todo podría haber sido sugerencia de un clérigo que desde la Iglesia de Cristo, alojada en el centro de las matanzas, en Spitalfiels, alentó las ideas de una reforma social al percibir el declive de aquel barrio conocido como la “cuna de la inmoralidad”.



Y no era para menos. La gente vivía en constante penurias y sufrimientos, flanqueadas por fábricas que los explotaban. Las mujeres, las prostitutas, se vendían por un pan de centeno o por 2 peniques, lo suficiente para frenar el agudo hambre y tener un techo para las crudas noches invernales

Jack London, en una visita al barrio, declara haberse sentido conmovido por todos aquellos rostros cuajados de sufrimiento y esas facciones bestiales muertas de hambre. 

Jack El Destripador logró, según varios periodistas que lo advirtieron, mucho más que ningún reformista. Puso Spitalfiels, y Whitechapel en boca de todo el mundo. Los diarios relataban de forma internacional sus crímenes y hasta la Reina, al enterarse de cómo habían vivido aquellas prostitutas, se sintió sobrecogida y quiso hacer algo al respecto.

Al poco, debido al ímpetu del clérigo, se comenzaron a efectuar reformas. Se vendieron bloques enteros de edificios y se los convirtió en albergues, removiendo de esta manera las pestilencias y los cúmulos de microbios que todo lo llenaba. 

Las ediciones matutinas dieron fama al asesino..
Alejada de la buena de dios, aquel barrio de maldad, como lo conocían todos, se fue convirtiendo. Y aunque la imagen tenebrosa del asesino, envuelto en la niebla victoriana, se usaría como cuento para amedrentar a los niños, lo que hizo tuvo una repercusión que mejoró el nivel de vida infrahumano de esa sociedad. 

Pero la pregunta es ¿fue intencional lo que hizo El Destripador? ¿Lo hizo para lograr esa reforma?.¿O fue el efecto dominó inevitable de sus crímenes? 

Para los que plantean que la identidad del asesino serial fue aquel suicida del Támesis, la respuesta es afirmativa. Aquel hombre estaba en contacto con el clérigo y era parte de su congregación. Lo que le facilitaba, entre otras cosas, poder huir de la escena del crimen y conocer Whitechapel al dedillo

No sé si será esto posible, pero resulta curioso que hubo tanto beneficio hacia las prédicas del clérigo que hasta Scotland Yard lo puso en la mira al religioso no fuera a ser que aquel hombre fuera el mismísimo Jack El Destripador.