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Las cuestionadas escuelas Waldorf


Desde hace un tiempo vengo oyendo lo mismo: “voy a meter a mi niño en las escuelas Waldorf”. Sí, el sistema pedagógico es fabuloso. Sí, he tenido entrevistas y son geniales. 

Y uno, casi sin quererlo, empieza a investigar un poco. Casi distraídamente. Hasta que se topa con un nombre de referencia: Rudolf Steiner. 

¿Quién era Steiner? 

Un clarividente que creía en los fenómenos paranormales, que afirmaba que veía gente muerta, que viajó al pasado y escribió el Quinto Evangelio según lo que sus ojos especiales lograron ver. Nada menos que la auténtica pasión de Cristo. Y claro, es el fundador de la Antroposofía, una corriente que nació de la Sociedad Teosófica

En una época de mi vida me leía todos sus libros. Practicaba sus enseñanzas. Fui a su Fundación y adquirí más panfletos y libros. Y al cabo me di cuenta que lo que contaba era lo propio de un charlatán, es decir, alguien que habla sobre algo pero jamás ofrece una evidencia de sus aseveraciones extraordinarias. 

Yo le llamo madurar. Porque me costó salir de esa "ingenuidad". Por fortuna, ahora mi olfato los descubre rapidamente a los charlatanes.


LA IRRACIONAL PEDAGOGIA 

Y ahora me preocupo. Porque cuando a algo le ponen la palabra “pedagogía” uno debe detenerse: se trata de una disciplina encargada de la educación. 

Y si se educa, debe basarse en fundamentos que no perviertan la razón, que no le genere contradicciones al niño. Porque una contradicción no es otra cosa que algo con una premisa falsa. 

La razón necesita integrar todo el material que le proveen los sentidos para poder funcionar correctamente: si le ofrecemos hechos indemostrables, relatos de gente invisible, creencias sin fundamentos sobre karmas, atentamos contra el mejor recurso que nos ha provisto la evolución a través de largos periodos de tiempo de selección natural. 

Si de niños nos inculcan un mundo invisible, quedamos incapacitados psicológicamente para apreciar el visible. Este es un problema del cristianismo, pero en especial ahora de estas modernas escuelas basadas en los predicamentos de Rudolf Steiner. 

Pero pongamos nombres a las cosas: La antroposofía es una secta. Y como tal, lejos está de ser un sistema pedagógico convencional . 
 

EL ORIGEN DE LAS ESCUELAS WALDORF 

Fue fundada en 1919 en una fábrica de cigarrillos de nombre Waldorf. Su fundador, Emil Molt, pidió encarecidamente a su mentor y líder espiritual, Rudolf Steiner, (el fulano de la foto de aquí al lado, que no , no es Jeremy Irons) que le ayudara en este menester diseñando una forma de educar según su paranormal cosmovisión. 

¿Y cómo lo hizo? 

No consultó en libros ni en pedagogos profesionales, tampoco en centros de educación privada. Lo que hizo Ruldof Steiner fue entrar en trance y consultar directamente el registro Akáshico donde , cuenta la leyenda de la secta, se conservan todos los registros del mundo y de la historia. 

De esta caprichosa manera Steiner inventó un sistema para la enseñanza de los niños que, desde luego, se basaba en sus desvaríos de la Antroposofía. Y recordemos algunas sus obras: Clarividencia antigua y moderna; El enigma del mal; La búsqueda del Santo Grial; Atlántida y Lemuria; Reencarnación y karma; El nuevo orden social; La ciencia oculta

En efecto, si usted esperaba que este sistema “pedagógico” surgiera de la paciente investigación de los procesos cognitivos del niño, se equivoca: no son otra cosa que las alucinaciones de Steiner

Como esta misma: 

Entendemos por qué, entre las mejores mentes de nuestro tiempo, hay una especie de aversión a la vacunación... Esto constituiría la contraparte indispensable sin la cual sólo estamos realizando la mitad de nuestra tarea. Estamos simplemente logrando algo a lo que la persona en cuestión tendrá que producir una contraparte en una encarnación posterior. Si destruimos la susceptibilidad a la viruela, nos estamos concentrando sólo en el lado externo de la actividad kármica. 

El niño que es apresado por la secta Waldorf corre un riesgo de que si se enferma las vacunas están prohibidas. Nada de remedios contra la hepatitis B, difteria, tétanos, tos ferina, gripe B, poliomielitis, sarampión, paperas, rubéola y varicela. Y sí homeopatía y Flores de Bach. 

En efecto, para Rudolf Steiner la vacunación interfiere con el karma. 
 

¿POR QUE ES UNA SECTA LA ANTROPOSOFIA? 


Sencillamente porque su fundador, Rudolf Steiner, no puede ser cuestionado. Sus revelaciones, como tales, son irrefutables para sus seguidores. Y como las obtuvo a través de procesos paranormales, y así se jactó en vida, existe un halo de reverencia en torno a sus seguidores tal y como estilan las sectas. 

Además, sus contenidos son empleados por otros movimientos sectarios con connotaciones de New Age, tales como las enseñanzas del Maestro Amor, abusador sexual reconocido. 

Por ende, la pedagogía Waldorf, al estar fundada en los delirios ocultistas de Steiner, no es un sistema para enseñar a los niños ni mucho menos: es una doctrina esotérica con ínfulas de “enseñanza moderna y liberal”. 

CONCLUSION 
 

 

Si decides, pese a la información sobre esta secta, incluir a tu niño en las escuelas Waldorf ya sabes lo que puede absorber de la misma. 

Si tus creencias en lo sobrenatural son aliciente para que tu hijo tenga las mismas creencias, no serás ecuánime en su aprendizaje cognitivo, pues le darás una influencia que no se condice con la realidad. 

Y la realidad es lo importante. No los cuentos de karmas o la posibilidad de salir fuera del cuerpo astralmente, menospreciando de esta manera el cuerpo mismo. 

Lo que diseñó Rudolf Steiner es algo que aleja a los niños de la ciencia, en aras de alcanzar cierta clarividencia y sensibilidad sobrenatural

Como digo, puedes creer que esto es así, pero implantárselo a un niño es delicado. Y riesgoso. Cosas como esta son a las que pueden estar enfrentados: 

“El educador debe ocuparse sobre todo del desarrollo kármico del niño, facilitando que su espíritu se encarne conservando su clarividencia. Para ello hay que superar varios obstáculos, decía Steiner. El pensamiento racional es uno. La lectura es otra actividad perjudicial para la clarividencia, así que a los niños victimizados en las escuelas Waldorf no se les debía enseñar a leer en la primera etapa de su vida (del nacimiento a los 7 años) sino hasta que cambian sus dientes de leche por los permanentes, criterio que no tiene más bases que las místicas. “(Mauricio-José Schwarz

Les sugiero estos dos artículos de Mauricio que son imprescindibles para comprender la mecánica de esta secta y el riesgo que conlleva colocar a tu hijo en la misma.