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Los mediums y las incorporaciones de espiritus


Aunque he escrito bastante sobre el tema de los espíritus y los endemoniados, quizá no profundicé en algunas experiencias que he tenido investigando lo que se conoce como incorporaciones. 

Desde antaño, el ser humano ha intentado comprender el mundo que les rodeaba. Aquello desconocido, debía ser explicado de alguna forma. Así nacieron las primitivas ideas sobre espíritus. 

Grillot de Givry, en su clásico El museo de los magos, brujos, y alquimistas nos explica minuciosamente cómo la creencia en espíritus fue alentada, a través de determinados artefactos, para convertir a las personas por medio del miedo a cierta doctrina. 

¿Existen entonces las incorporaciones de espíritus? 

Partiendo del hecho de que tras esta vida no hay nada, considerar la existencia de entes incorpóreos ya es un abuso intelectual. Cierta vez, en Venezuela, asistí a un rito Umbanda para intentar ver cómo era aquello de las incorporaciones de espíritus. 

Quería experimentar en persona aquello que decían de que se incorporaban espíritus en ciertas personas preparadas y que podían ofrecer consejos a los que participaban en la ceremonia. 

He aquí la experiencia. 


UMBANDAS E INCORPORACIONES DE ESPIRITUS 




La casa olía a incienso. Pero ya dentro del recinto, oscuro y con tambores en cada esquina, el humo de tabaco lo llenaba todo. En medio de la bruma, algunas personas estaban de pie, interpeladas por la supuesta persona con el “espíritu incorporado”

Subí unas escaleras hasta el piso en cuestión. Antes, me cambié de ropa, (toda blanca) y aboné el dinero que correspondía para poder recibir “consejo” por parte de estas entidades invisibles incorporadas por la Mai o Pai de turno. 

Ya dentro de la sala reservada para estos “privilegios” la Mai me recibe en trance, los ojos cerrados, pero consciente y de pie, fumando incansablemente un habano

Me ofrece fiambres, algunos dulces, pero lo rechazo todo. Entonces me impele a que le pregunte lo que deseo. Y le lanzo (por aquella época leía mucho sobre alquimia, sabía sobre las dos vías empleadas desde antaño, así que decidí que si había una entidad sobrenatural ahí donde estaba, podría decirme ciertas cosas que ya sabía pero que aquel ente debería saber mejor que yo). 

"¿Qué vía es mejor para lograr la llamada Lapis Philosophorum, la húmeda o la seca?". 

Durante unos segundos la Mai vaciló. Cerró más fuerte los ojos y aspiró incansablemente humo. Me lo largó en la cara y respondió: 

“¿Qué necesitas saber?”. 

Insistí con la pregunta. Y le añadí: 

“¿Conoce usted la lapis philosophorum? ¿Es real para usted?”. 

En lugar de responderme, volvió con evasivas:

“¿Y para qué necesitas saber qué camino es mejor? Mejor sigue el camino del corazón.” 

La respuesta emocional previsible. Y volví a lanzarle: 

“Pero ¿existe la lapis philosophorum? ¿Qué vía me aconsejaría emprender, la del matraz de cristal o la del horno y el crisol de barro?.” 

Fuente:  Wikimedia Commons
Al cabo de un rato, entre humo y eructos bestiales, me dijo: 

“Sigue la del corazón”, me respondió y volvió a lanzarme humo. 

Tenía ya los ojos anegados y di por concluida la sesión. Aquella persona, con el espíritu incorporado, no tenía nada por decirme importante. 

Pese a no tener las limitaciones del cuerpo humano, pensé, estaba más limitado que yo en entender conceptos sobre alquimia. Imaginé que aquella Mai estaba acostumbrada a ofrecer consejos amorosos, de afecto, ante personas con problemas sentimentales, emocionales, y venía este loco con sus preguntas sobre alquimia a estropearle el show. 

Aquella tarde sofocante de verano caraqueño me deslicé por las escaleras hacia la salida bastante desilusionado. Una vez más, el engaño a la vista.


CONCLUSION 

Las hermanas Fox
Es cierto. Cuando le refería a la persona que me invitó a aquella sesión de Umbanda mi parecer, justificó la poca sapiencia del espíritu diciendo que todavía tenía limitaciones y vicios humanos, por eso la Mai fumaba insistentemente, y bebía largos tragos de alcohol. Porque aquel ente incorpóreo en vida carnal tenía tales vicios y ¡ al parecer en la muerte todavía no se los había sacado!. 

Pero si en la muerte ya estamos desprovistos de la carne, lo que nos da los estímulos sensoriales y, por ende, asienta nuestros vicios, ¿cómo explicarse que un ente siga padeciendo lo mismo que solo una persona en carne y huesos podría padecer? ¿acaso no es una humanización de, en realidad, un estado alterado de conciencia de la Mai o Pai que dicen lo primero que les viene a la cabeza y lo achacan a espíritus?. 

Hay algo que debe quedar claro con todo esto. El espiritismo, que dicen que sirvió para convertir a dicha fe a Alfred Russell Wallace, padre junto a Darwin de la teoría de la evolución, surgió a raíz de la broma perpetrada por las hermanas Fox

Ellas mismas lo confesaron. Y antes de ellas, aunque siempre hubo oscuros hombres intentando contactar con entes, no existía un movimiento propiamente dicho como el espiritismo. 

Ni los libros de Allan Kardec, ni nada de lo inventado por Rudolf Steiner

Ahora, si te preguntas todavía si existen los espíritus es que no eres ateo. Pues la primer y única ficha que debes empujar para que el resto (demonios, espiritus, vida después de la muerte, etc) se derrumbe es la creencia en Dios

En el naturalismo lo sobrenatural no tiene cabida.