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Experimento con el frio


A veces hago experimentos como algunos biohackers. Experimento con mi propio organismo. Y en esta ocasión, alentado por un amigo e impulsado por los libros y records Ginness de Wim Hof, decidí hacer la prueba del frío. 

Y también las técnicas de respiración de Wim Hof. 

Resumiendo: las técnicas de respiración no me permitieron pasar del 01:40 segundos aguantando la respiración, tanto en el 1 como en el 4 round (las cuatro repeticiones de aquello de inhalar y exhalar durante 40 veces para luego retener el aire en la última, mantener 15 segundos y luego exhalar) .

Sí se percibe una suerte de respiración por los poros. Y cuando lo medí con un oxímetro noté un incremento del mismo en sangre. Es una forma estupenda para oxigenar nuestra sangre y darnos un golpe de adrenalina.

Luego decidí, debido a los muchos beneficios que dicen posee el agua fría, hacer la prueba del frío. La más dura y difícil.

LA PRUEBA DEL AGUA HELADA

Durante unos 7 meses (que tocó verano, otoño e invierno) me duché tanto a la mañana como a la noche con agua bien fría. Controlé la respiración bajo el agua gélida y me fui acostumbrando. 

En varias ocasiones me despabiló, me sacó el dolor de cabeza, resfriados, alergias, y me recompuso verdaderamente el milagro del agua fría. 

Pero a medida que fue pasando el tiempo no percibí ningún otro cambio. Todo lo contrario: decidí sumarle a las duchas frías una dieta vegetariana, para comprobar con estudios médicos los beneficios. Y aunque había leído que las duchas frías aumentaban el flujo de glóbulos blancos, y por ende, estimulaba el sistema inmunológico, sucedió lo contrario, tal vez debido a la dieta vegetariana. 

Como pueden ustedes ver: 

Aqui se ve que me dio 6.3 de recuentos de Globulos Blancos. Dentro de lo esperado. 

Aqui descendieron a 4.3 el recuento




En otras palabras: en el primer estudio, antes de ser “vegetariano” (y finalizando el otoño) mis glóbulos blancos estaban por encima de lo normal. 

Un mes después, habían descendido, no llegando siquiera al mínimo. Yo persistí con las duchas gélidas, aun siendo invierno, volviendo de correr en la noche para bañarme con agua helada. 

A todos los que les contaba me decían lo mismo: estás loco. Que me enfermaría de pulmonía. Pero les respondía que las enfermedades vienen por virus o bacterias: no por el frío. 
 
El frío despabila, me iba a dar energía. 

Así pues, a la mañana y a la noche me sometía al frío. Recibir como miles de agujas en el cuerpo, la vasoconstricción, el aceleramiento del corazón hasta el acostumbramiento, y luego salir y sentirse óptimo pero congelado. Las uñas de los dedos de los pies azules. 

Había leído tanto: que el agua fría ayuda a mejorar la circulación (mis eternos pies fríos continuaron exactamente igual) que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico (mis glóbulos blancos descendieron con la dieta y no hubo ducha que ayudara a elevarlos) que genera grasa parda que devora la grasa blanca (la nociva, la que nos engorda). 

En fin, tantos beneficios. Pero tanto sufrimiento. Sin un segundo de relajación ni a la mañana ni a la noche. La cuestión es que con la llegada del clima gélido las duchas se volvieron más difíciles. Muchas noches pensé en no hacerlo. Relajarme de una jornada atareada con el agua caliente. Pero por otro lado, pensaba, debía probarlo. 
 
Debía dejar el testimonio de mi experiencia. 
 
Al fin y al cabo es lo que vale. Esta clase de experiencias son las que aportan algo al conocimiento humano de uno mismo. Replicar notas, me da tedio. Por más lindo que sea lo que vaya a contar nunca es igual que contar la experiencia personal. 

Los glóbulos descendieron y en el invierno eso se hizo manifiesto con una típica enfermedad del estres: el herpes.  Hacía años que no la padecía. Y volvió a mi cuando el continuo estrés de ducharme con agua fría en invierno todos los días se hizo rutina.

Comprendí que la dieta vegetariana puede ser muy buena para algunas personas, pero no era mi caso. Necesitaba las proteínas animales: no suelo comer carne roja, pero sí mucho pescado. Y lo había dejado. Todos los niveles en mis análisis se me descuajeringaron. Y las duchas, no ayudaron. 

Y es más: fueron como el azote matutino y nocturno. Una suerte de flagelación. Y pensé: ¿no es como darle shocks eléctricos al cuerpo? ¿Acaso un cuerpo siempre en vasoconstricción no es un cuerpo estresado? ¿Cuándo se relaja si día y noche se somete a un tormento?. ¿Acaso no genera stress el agredir continuamente nuestro cuerpo con agua helada?.

En efecto, esa técnica se basa en el stress controlado. En algo así como "lo que no te mata"..te vuelve más fuerte. Le llaman también Hormesis

Pero en 7 meses fui incapaz de sentirme más fuerte al someterme a las duchas heladas. Pero sí, y lo recalco siempre, me curé de resfríos, inicios de alergías, etc.
 
Esto sí fue mágico. Estar con un resfrío insoportable, darme la ducha helada, totalmente contraría a toda lógica, y curarme al otro día.
 
Endorfinas es la explicación.

Ahora bien, me di cuenta que si la dieta pudo hacer lo suyo bajándome las defensas, el stress diario de las duchas heladas también conspiró para ello.

Y es que agredía todos los días mi cuerpo sin dar un minuto de calma como la que una ducha bien caliente puede ofrecer. 

Al final, el efecto que buscaba con las duchas frías (tener el sistema inmunológico elevado) fue totalmente el opuesto. Porque tal vez más no significa mejor.

Esta ha sido, al menos para mi, la experiencia con las duchas heladas.


NOTA ACTUALIZACION (24/10/2019)

Algo que tal vez no quedó claro, y que pude comprobar:  las duchas frías podrían ayudar a elevar el sistema inmunologico, siempre y cuando NO se hagan todos los días, sino en momentos críticos donde se necesite un sacudón de enforfinas.

El efecto es asombroso: los síntomas mejoran, y se puede cortar de raíz un inicio de resfriado o alergía como tuve ocasión de comprobar por mi mismo, y en amigos mios, a través de una ducha helada. 

Y es que las endorfinas, como explico en mi libro Los años que tráfiqué con la alquimia, son un poderoso y natural antiinflamatorio, y dado que muchas enfermedades se presentan por esto mismo, es natural sirva al propósito.

Abusarse de las duchas frías es como todo; más no significa mejor.