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Terapia de la posesion espiritual del Dr Cabouli


¿De qué va este libro del Dr Cabouli?

Pues de espíritus, entes, que supuestamente rondan por todos lados y están a la pesca de alguna persona donde incorporarse.

Según la visión de José Luis Cabouli el mundo esta atiborrado de espíritus desencarnados que buscan cuerpos donde incorporarse para influirles. Fruto de su trabajo de “investigación” es el libro Terapia de la posesión espiritual.

Si a la vida le faltaba algo para hacerla más compleja, le añadimos un par de espíritus inquietos con ganas de pasarse a nuestra conciencia y manipularnos como títeres.

Y sentencia Cabouli:

Le guste no le guste, todo profesional que trabaja en un hospital tiene que asumir que de hecho tiene almas perdidas consigo hasta que se demuestre lo contrario.”(pg 55)

Pregunto ¿No será justamente al revés? ¿No será que el Dr Cabouli debería evitar estos comentarios hasta no tener consigo evidencias que demuestren lo contrario?.

Pero las tiene, según él.

Vamos a una de ellas que bastará para ejemplificar mi punto.


ESPIRITU BURLON Y ASESINO

No sólo dice que hay miles de espíritus dando vueltas - cualquier síntoma que tengas posiblemente esté relacionado con un alma que te ha poseído - sino que le añade además que hay una Fuerza Oscura detrás manipulando a tales almas.

Venga, que echa miedo de verás leer a este hombre. Encima, con su “aval” de médico cirujano todavía parece más competente. Y cualquiera que lo leyera se creería a pies de juntillas los delirios que lanza.

Pero en el caso de Raquel, supuesta paciente, deja claro el engaño.

Esta mujer supuestamente estaba poseída por un joven asesino llamado Pablo. Amén de que el Dr Cabouli a todos los pacientes parece ponerlos en trance con el solo poder de su voz (en instantes ya están recordando otras vidas y sacando de sus cuerpos a los espíritus diabólicos ) en el relato menciona que Pablo era el clásico psicópata serial que le encantaba matar a los gatos de niño:

yo mataba gatos ¿viste? Les torcía el cogote y los cagaba matando. Eso a mi me divertía. Yo los cortaba y si no, les prendía fuego.”

Y entonces una vez me cogí una piba…y la piba no quería. Y …la acabé matando. Le clavé un puñal en el estomago porque gritaba como una hija de puta ¡cómo gritaba!.

Y un día le volé la tapa de los sesos a un viejo de mierda

No continuo porque el lenguaje del relato es demasiado soez. Pero bastará para ilustrar lo que sigue. Según el espíritu que estaba conversando con Cabouli, "usando las cuerdas vocales de Raquel", aparecen unos enviados de Dios y le dicen que no se preocupe, que el problema lo tenía (eso de matar por ahí) porque le fallaba algo en el cerebro:

“ ¿Sabes que uno de ellos dice que me falló una cosa en el cerebro?¿Vos crees en esas cosas?.”

Es interesante hacer notar que le falló algo en su cerebro material formado a través de miles de años de evolución biológica (según esos “enviados”), pero en estado espiritual (sin ya ese cerebro material y con fallas), seguía con los mismos pensamientos groseros y faltos de pudor intelectual.

¿Qué es más probable? ¿Qué los dioses se equivocaran al decirle que su falla era cerebral o que Cabouli pusiera desde su cerebro bien material y terreno  todas esas groserías para darle dinamismo al relato?.

Me inclino con todo por lo último. Mucho más luego de conocerlo a este especialista en Vidas Pasadas y Almas Perdidas.

No obstante esto, los “enviados” de Cabouli le dicen al espíritu que habla a través de Raquel:

Me dicen que por eso yo me divierto así, pero yo no le hago mal a nadie”.(pg 145)

Desde luego que de ser cierta la matanza de gatos, la mujer violada y el anciano tiroteado, nuevamente los Dioses se equivocan . A menos que consideren la violencia como algo que no es malo. ¿A usted le parece?. ¿Qué le parece más probable? ¿Que dicho concepto sea proveniente de una mente divina o de un vendedor de literatura barata?.


CONCLUSION DR CABOULI

Si tenía dudas sobre la creencia de este hombre, todas se me disiparon al leer su libro de posesión espiritual. Se trata de una novela que intenta vendernos como “algo más”.

No sólo por las terribles contradicciones que tiene (he marcado en rojo casi todo el libro) sino por la perfección de los relatos, todos con finales felices donde sale victorioso Cabouli venciendo a las almas perdidas más diabólicas.

Su relato exuda ese mismo orden que toda creación literaria posee, a saber, personajes, modismos de lenguaje para definirlos, propósito, héroes, el bien y el mal, etc.

Además se denota la huella de sus creencias personales como afecto a la escuela kardeciana (del fundador del espiritismo, Allan Kardec) a la cual asistió durante muchísimos años.

A todas luces la influencia de joven ejerció cierta convicción en su modo de ver el mundo.