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Niño brasilero con 50 agujas en el cuerpo


No voy a negarlo. El suceso me recordó perfectamente aquel que he investigado en persona en Osorno, Chile, ya hace tantos años. Pero esta vez sucedió en Río de Janeiro.

Un niño de dos años ingresa al hospital con fuertes dolores de estómago y vómitos. Los médicos lo examinan, y le toman radiografías. La sorpresa es mayúscula: dentro tiene cerca de 50 agujas de coser.

Según la información que se maneja a través de la policía, el padrastro habría confesado el crimen: lo hizo con el objeto de vengarse de su mujer, procediendo a un ritual de magia negra.


"Su condición es grave, pero estable. Una de las agujas le ha perforado el pulmón y eso hace que esté muy débil. Le han puesto un drenaje y el tubo de alimentación", dijo Bessa Kelly, portavoz de la hospital de Barreiras, a unos 900 km de Salvador de Bahía, donde fue internado el niño.

Lo trágico del hecho es que el chico no pudo tragar las agujas de coser, si lo hubiera hecho, como dicen los doctores " estarían alojadas solamente en el trayecto gastrointestinal".

De modo que tuvieron que ser introducidas por alguien, produciendo un dolor terrible en el chico por cada una.

En tanto, analizan si es aconsejable retirar las agujas, dado que están cerca de órganos vitales.

Según vemos en las declaraciones, la madre había encontrado elementos de rituales y tenía la sospecha de lo sucedido con su hijo. Ahora está desesperada.

En Osorno también este hecho delictivo había pasado a manos de la justicia como crimen, pero las agujas estaban en el cerebro del menor, sin llegar a este extremo de agonía.

Aquí, quien lo haya hecho, no tuvo reparos en introducir 50 agujas, una a una, a través de la piel de un niño como si fuera un muñero vudú.

Realmente éste es el grave peligro de las pseudociencias. No que venga el diablo al aquellarre, sino que el diablo, vestido de paisano crédulo, ejecute lo que CREE es obra del demonio.