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Patrick Geryl y su fin del mundo en 2012



Voy a ser algo sintético. Pues no quiero explayarme sobre Geryl más allá de lo debido; los que no lo conocen los pongo en antecedentes: es un hombre que considera, sin lugar a dudas, que el mundo se acaba en 2012. Y para ello, concibió un maridaje de creencias y especulaciones sobre atlantes, Orión y las pirámides de una forma realmente desquiciada.

No sólo ha publicado un libro narrando las vicisitudes que surgirán en 2012, sino un manual de cómo sobrevivir al desastre que, para Geryl, es un hecho tan claro como que la luna sale todas las noches (mientras no se nuble, desde luego, diría Geryl, olvidando que la luna es ajena a las nubes)

Ahora bien. Según leemos, en sus libros dice que por pensar en que en 2012 todo se va al demonio, su salud se ha visto afectada.

Y es que, evidentemente, narrar un estado de salud calamitoso ayuda a las ventas de sus libros: si el que escribe sobre el Apocalipsis no se resiente es mentira todo.

Dice, además, que ya no se jubilará, dejará su cómoda pensión y su dieta nutricional (¡para qué comer sano!) para enfrascarse en una lucha sin cuartel contra los eventos del 2012.

Y para ello, como me comunicó en un correo que mantuve con él, está buscando gente que tenga intenciones de sobrevivir al cataclismo.

Resumiendo. Y como era de esperar: pide unos 20 mil dólares para que podamos sobrevivir junto a él en África, y además, está excitado por dirigir a los supervivientes con-virtiéndose en el nuevo Noé.

Este hombre, como tantos lo hacen con sus libros y en sus conferencias apocalípticas, aprovecha aquella sensación de fin que tiene la humanidad a raíz de las desastrosas noticias mundiales para provocar el miedo, inyectar en nuestra vulnerabilidad a lo desconocido un nombre: Apocalipsis, muerte, terror, pánico. Lo cual representa a sus intereses una única cosa: dinero.

¿Acaso un convencido del fin del mundo vendería sus libros en Internet a esta altura, cobraría por información o pediría 20 mil dólares para que te sumes a su equipo privilegiado?

Ahora bien. Se me criticará que juzgo al mensajero sin atender a su mensaje. Así que analicemos su mensaje. Dejando de lado sus manías, sus libros dejan muchísimo que desear.

Por ejemplo, hace alarde de unas matemáticas ilógicas sin explicar las razones de su uso: llega a un cifra determinada y la divide por 9, (¿por qué 9? vaya uno a saberlo, jamás lo explica) para que le de otro número misterioso que dividirá por otro más misterioso y al fin le dará un número ... (¿2012? no, no) le dará otro número misterioso.

Es decir, no explica nada bien, y cuando usas sus matemáticas fallan por todos lados como balsa con oquedades: usa los tecnicismos propios de quien quiere deslumbrar la mente no instruida en la materia para avanzar siniestramente su teoría del fin del mundo.

O sea: 2 + 3 + 9 da este resultado. Y eso significa que se termina el mundo, según Geryl. No: que da 15 dirá Geryl, y el 15 significa fin del mundo. Yo opino que da 14.