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Los reptilianos en la sociedad


Dicen que están entre nosotros. Nos vigilan. Influyen en la sociedad. Y la serie V, Invasión Extraterrestre, en realidad es una auténtica realidad. 

¿De qué hablo? 

De los reptiles infiltrados que se camuflan como seres humanos.

No falta un Luis Carlos Campos que venga a decirlo en su blog multivisitado por fanáticos de las conspiraciones y las teorías inverosímiles sacadas del psiquiátrico.

¿Y qué usan como evidencia?

Bueno, los ejemplos particularmente son dos. Por un lado el entrenador de fútbol americano Jimmy Johnson, comentarista de Fox Sport.



Según los partidarios de las conspiraciones alienígena de infiltrados, este video revela de manera irrefutable que dicho hombre es un reptil camuflado. Pues, en el video, para estos cultores de lo raro, se ven unos ojos que, decididamente no son humanos.

Evidentemente no están tomando en cuenta tres cosas.

Por un lado la intensa luz del set de filmación. Por otro, probablemente sus pupilas hayan sido dilatadas con alguna sustancia que, sabido es, suelen consumir los presentadores. No todos claro. Y desde luego: lo más probable por la edad del presentador es que esté usando algún tipo de lente de contacto.

Por eso, cuando abre bien los ojos, no se ve el clásico iris de reptil.

El ojo reptiloide

Ahora bien. ¿Está es la única evidencia de reptiles no humanos infiltrados?

No.

Para los cultores de las conspiraciones, la fotografía a continuación es otra clara evidencia de que estamos rodeados de estos engendros.



En la portada del diario La Vanguardia se observa la horrenda mano de Ruper Murdoch conformada por ¡tres dedos!.

Desde luego, aquel hombre presenta una enfermedad degenerativa en su mano derecha, consecuencia de la edad. E incluso está mal tomada la foto. Pero es suficiente la forma que adopta para hacer videos como este:



Y claro, llenar otro nuevo “caso con evidencias y todo” de reptiles infiltrados en la sociedad.

Evidentemente en los conspiranoicos lo que aún no ha desaparecido es el cerebro reptiliano, el más antiguo resabio de nuestro origen evolutivo y donde se alojan los instintos más primarios.