La vida secreta de Carlos Castaneda

 

Los seres humanos nacemos con un vacío en nuestro interior. Este vacío siempre nos ocupamos de llenarlo con las más variopintas cosas. Están los que les basta el nuevo celular para olvidarse de ese vacío, los que se dedican a comprar compulsivamente, los que se apasionan del sexo en todas sus variantes (aunque a lo largo de la vida volverá a hacerse notar y quizá con mayor intensidad este vacío). Y están los que no se conforman con lo material y buscan aquellas cosas abstractas, inmateriales, que se suelen llamar espirituales o metafísicas. 
 
En este orden de ideas surgen los buscadores de la verdad, los que piensan que el mundo no puede ser esto mismo que vemos, que debe existir, debajo de la capa de las cosas visibles, otra realidad. Y van por esa búsqueda. 
 
Se leen libros, hacen viajes, se meten en cultos, creen en gurús, y al final algunos piensan que encontraron un camino, o lo perdieron totalmente. En el 99.99% de los casos solo hallan frustraciones o una forma de oficio donde desempeñarse con el esoterismo. 
 
El camino se reviste, siempre, de mentiras, engaños, manipulaciones, y tergiversaciones. Pero los seres humanos buscamos. 
 
Carlos Castaneda, de cuya vida hablé en un video en mi canal de Youtube, fue una de esas personas que sembró un camino y fundó una suerte de religión. Aunque hablando más con propiedad, lo suyo fue una secta.
 
A día de hoy, muchos de sus lectores, han tomado para si las “enseñanzas de Don Juan” como una forma de vida. Se ciñen a esas “reglas” chamánicas, que de chamánicas no tienen nada, y deciden vivir la vida con los ojos del Guerrero Tolteca, que significa: no tener compasión, olvidar el altruismo, ser profundamente egoísta, mentiroso, manipulador, todo para alcanzar a tener las alas de la libertad que prometió Castaneda. Con dichas alas, venceríamos al Águila, que es una forma de Infierno en el universo de Castaneda: un terror que se agazapa tras la muerte. 
 
Porque ni esta te daría paz si no vences el Águila que te devorará tu conciencia al morir. 
 
Bajo estos conceptos es natural que los lectores se hayan sentido atraídos. Sus libros, además, fueron avalados por una prestigiosa universidad americana, Castaneda obtuvo su doctorado por uno de ellos, entonces ¿qué hace falta más para creer?. 
 
Carlos Castaneda está inmerso en nuestra cultura como la media al zapato. Casi nunca lo notamos, pero ahí está. Series, películas, directores, escritores, todos le rindieron un culto devocional. Y es que después de todo, su visión sobre la vida narrada en sus libros, que hizo pasar como ensayos antropológicos en sus primeros días, es la antítesis de la religión cristiana, y ya son millones los que no ven con buenos ojos al catolicismo o cristianismo. Entonces buscan, remueven entre libros y creencias, hasta dar con algo original y nuevo. Esa es la visión que ofreció Castaneda a costa de que sus lectores pagaran un precio muy elevado. 
 
Mi querido amigo Manuel Carballal , trotamundos y buscador incansable de la verdad, escribió un libro que por fin, tras muchísimos años sin que se conozca la verdad, es una auténtica radiografía de Carlos Castaneda. 
 

 
 
Es un trabajo que combina la investigación de biblioteca con la de campo, en la búsqueda de testigos de carne y huesos que conocieron al llamado Nahual, y en pos de experiencias auténticas con chamanes en todos los rincones del planeta. 
 
Manuel conoció a Castaneda en persona, asistió a sus reuniones, y pudo ser partícipe en directo de cómo se desenvolvía con el público. Su libro está tan detallado y pormenorizado en cada aspecto de la vida de Castaneda que se vuelve, al final de sus páginas, un relato conmovedor e irrefutable. 
 
Para quien lo lea, no tendrá dudas de lo que ocultó Carlos Castaneda y cómo realmente fabricó sus fábulas y forjó su secta de brujas. La única critica que puedo hacerle a este libro es que debió existir mucho antes: se habrían salvado muchas vidas. 
 
Lo pueden adquirir en la web de Manuel, o directamente en este enlace: pulsa aquí
 
Decir que, hace años no leía algo tan perfectamente concebido.